PROYECTO DE ESCRITURA COLECTIVA

Reflexiones sobre el las clases telepresenciales del curso Introducción a la Antropología Lilngüistica


El ojo de la cámara

En una comunicación telepresencial el "entorno" del evento comunicativo no es ni el aula donde están los estudiantes, ni la oficina donde está el profesor. El entorno de esa comunicación termina reducido al mismísimo ojo de la cámara.


Observar a la cámara, como el agente que brinda el entorno y da supuestos de detalles e interacciones que se limitan a lo que puede captar, deja por fuera muchos de los detalles que suceden en una clase telepresencial, y como estar viendo un referente en pantalla nos genera un "orden de poder" al tener del otro lado al docente quien brinda la clase pero la interacción de debate y proposiciones se ve superpuesta por los micrófonos quien cortan directamente los discursos en este espacio.

Y es que el ojo no puede ver la profundidad y no puede cambiar de dirección, una cámara hace ver el rostro enorme mientras la otra casi distante oculta los pequeños índices de alegría o aburrimiento dejando como ausente a todos los presentes.

Además de ocultar la individualidad, la cámara no es omnipresente debido al tamaño de la sala. A diferencia de la cámara que vigila constantemente al profesor Juan Alvaro la cámara de nuestro salón se tiene que turnar las diferentes filas, y cuando ella esta viendo hacia otro lado se da la oportunidad perfecta para salir a tomar un tintico, charlar o aveces no volver.
Otro de los factores que influye es que nuestro salón no posee un microfono que le permita al profesor estar atento de los ruidos o comentarios que se dan en el salón, en cambio nosotros algunas veces alcanzamos a oir todo lo que pasa en el lado del Profesor, como llamadas, gritos, etc.
Este es un gran problema pues es profesor se pierde de datos muy importantes para la interpretación del ánimo y de la calidad de las discusiones del aula, y solo ciertas cosas llegan a sus oidos cuando un alumno quiere darselas a conocer por su iniciativa por el microfono.

"Cada uno por su lado" y la búsqueda del contacto

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Observar a los compañeros que se encuentran en la sala y cómo estos diversifican las apropiaciones de la clase, como pueden notarse por la toma de notas o quien sale al baño. El ejercicio personal de una clase tele-presencial configura un reto para los trabajos colectivos ya que este va enmarcado por un espacio comunicativo de reflexión individual, comprometiendo a cada uno a la atención en menor o mayor grado según su intención que lo sujeta a la sesión-
Cuando se presenta un exposición por parte de estudiantes, sabemos existe un contacto directo con los sujetos dentro de la sesión, ya que comparten un espacio y sus cuerpos abordan los mismos espacios de quienes están frente a ellos, pero es interesante cómo ellos pueden llegar a desprenderse del público. En algunos casos dar su exposición al docente observándolo por una pantalla frente a ellos, limitando de cierta manera la interacción entre mismos compañeros por una pantalla que inconscientemente aísla a los ponentes del publico.

Todo en definitiva es diferente, hasta los sentidos se alteran a las limitaciones del otro, los estudiantes pueden charlar y hasta gritar mientras el profesor habla, nuestro interlocutor no escucha traslapes exceptuando que algún micrófono se abra (está prohibido que pase). Por otro lado las micro-reuniones son frecuentes, la mirada distante de un interlocutor ausente permite charlar sin el temor del regaño y la interrupción, cuando se habla no se sabe cuanto en realidad escucha el otro, pues los índices como ya se dijo se pierden.

Si no hay cuerpo, ¿qué indica?
Esto nos lleva al campo de la indexicalidad. Cuando estamos presentes tenemos numerosos índices corporales. Con el solo ojo de la cámara estos índices se reducen a la imagen, al estrecho ángulo de una cámara fija? Pero queda la voz.


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Probablemente la falta de índices que puedan ser reconocidos por los involucrados en la sesión telepresencial --tanto profesor como estudiantes-- está dada por la ausencia de una costumbre, familiaridad o "cultura" de telepresencialidad. Sin embargo, es llamativo que la práctica constante de sesiones telepresenciales puede conducir a desarrollar nuevos índices, índices para la telepresencialidad. Así como existen índices en las salas de chat (los emoticones) pueden generarse para la comunicación telepresencial. Por poner un ejemplo, aún sin saber si la situación fue intencional o no: En una charla presencial, evaluando los resultados de las sesiones telepresenciales, se comentó que era frecuente salir del aula a tomar tinto. La siguiente sesión telepresencial, el empleado encargado del tinto para el aula de la clase, en vez de dejarlo afuera, lo sirvió a cada uno de los estudiantes en su puesto dentro del aula. En mi opinión, esta fue una invitación delicada e intencional a permanecer dentro del salón; y gestos de esta naturaleza podrían configurarse en índices de la comunicación telepresencial.

De igual manera estos indices corporales se pueden detallar más con la cámara; por un lado tenemos el punto fijo que nos muestra el docente, quien se encuentra en un espacio que compromete su interacción con el ambiente, llegando a observar sus indices corporales acentuados por los indices altos de su voz para explicar o hace incapie sobre un tema.

Un indice que se presenta mucho en clase telepresencial, es "profesor, cambio", siendo tanto un permiso como un corte del otro hablante. Cuando se habla el docente puede quedar perdido ya que no puede enfocarse a quien habla, teniendo un punto ciego de habla, identificado por nosotros, en algunos casos riendo por las confusiones presentadas ya sea por el tono de voz o por la apariencia, buscando el docente identificar al hablante. Las expresiones de los estudiantes se ven comprimidas a la expresividad total en su cara y su forma de tomar notas, mostrando confusión, asombro, dudas, alegrías, etc. En cuanto a la voz puede escucharse "desafinada" por la inseguridad por tener un micrófono en frente o el no saber como usarlo.

Al parecer los índices si existen pero estan limitados a lo que el micrófono y la cámara puedan hacer, así la voz puede graduarse para indicar pero un efecto parecido sucede cuando esta muy lejos o muy cerca del micrófono, las manos adquieren posiciones controladas por el hecho de estar sentado y los pies no se notan, pero esto se agrava, aun cuando los índices se expresen su efectividad es casi nula, no existe una retroalimentación efectiva.

¿Nos vemos bonitos?
Cómo "luce" la comunicación en ese marco estrecho, y cómo podemos hacer para sacarle partido a algo que puede ser o aburridor, o desconcertante, y volverlo buena comunicación.

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El comunicarse se ha convertido en un reto pues una vez más estos ejercicios nos enseñan que en una buena conversación influye factores diferentes a mirar a la cara y escuchar lo que se dice, se ha de iniciar a criticar porque la clase es mucho más que la comunicación profesor-estudiantes, pues los índices colectivos se dispersan en un aula grande y mal diseñada, en un espacio amplio la comunicación estudiante-estudiante se pierde y los deja en islas.

Una forma de mejorar sería pensar un espacio mas acogedor, con mayor contacto, y definitivamente que de alguna forma el que eligiera como ver, y que tan grande sean los participantes y no otras personas.

Lo que podemos aprender de este ejercicio es encontrar que la comunicación no esta estrictamente ceñida al sonido y verle la cara al interlocutor.
El uso de índices es limitado y no es en su mayoría retroalimentado.

Tecnología, lenguaje y cultura desde la vivencia en nuestra clase de Antroling

La tecnología no determina la sociedad, pero la sociedad no determina tampoco la innovación tecnológica, sino más bien una interacción dialéctica (CASTELLS, 2002:31).
“Durante el transcurso de la historia humana, las instituciones sociales surgieron y desaparecieron en gran medida como respuesta a cambios en la tecnología productiva y destructiva… cualquier intento de explicar el cambio tecnológico tarde o temprano se encuentra con la paradoja de tener que convertir a la creatividad en una variable dependiente”. (ELSTER, 1992:13).


Hoy más que nunca los cambios que afectan a nuestra humanidad nos ciñen a las normas de los paradigmas tecnológicos. Hemos vivido en carne propia como los cambios tecnológicos afectan día a día nuestra manera de comunicarnos con las personas y uno de los ámbitos que abarca el cambio tecnológico es el educativo. Las nuevas tecnologías de la información, han permeado la forma de educar, en tiempos precedentes asistíamos a un salón de clase con maestros(as) presencialmente, indicándonos todo por medio de tizas y un pizarrón. Hoy nuestras clases podemos tomarlas por internet, por medio de teleconferencias o clases tele-presenciales. Este escrito de alguna manera funcionara como portavoz de muchas de las ideas planteadas por cada uno de los compañeros en clase de Introducción a la Antropología Lingüística.
La capacidad de dominar la tecnología , como estrategia que definen el destino de la sociedades, el cambio social y evolución histórica o trasformación ( CASTELLS, 2002:33) la red de internet que usamos para nuestras clases tele presenciales nació en los años setenta con un propósito muy distinto al de trasformar el entorno educativo, ya que fue el plan ideado por Servicios de Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa estadounidense DARPA, para evitar la toma o destrucción soviética de las comunicaciones de dicho país en caso de guerra nuclear, el resultado fue una arquitectura de red que tiene innumerables modos de conexión y no podía ser controlada desde ningún centro, así Arpanet se convirtió en una base de red de comunicación global (CASTELLS, 2002:32-33); allí podemos pensar entonces qué repercusiones culturales ha tenido el poder conectarnos a internet, acortar distancias y crear eventos comunicativos, ya no tan espontáneos como en la vida cotidiana, pero si eventos donde el lenguaje tiene su lugar de expresión.
Antes la información actuaba sobre la tecnología, ahora la tecnología actúa sobre la información (CASTELLS, 2002: 88) lo cual nos invita a pensarnos qué efectos tiene ello sobre la vida humana, si la tecnología afecta la comunicación y el lenguaje o si el lenguaje afecta la tecnología, si esa interacción marca una morfología determinada, o está dispuesta a diversificarse constantemente una a la otra. Aunque son lo contrario siempre ha existido relación entre una lógica programada es decir la cultura que forja a los seres o la lógica cableada que serían los procesos técnicos a los que acuden dichos seres. Existe el mito de que nuestras sociedades pautan las necesidades de los seres humanos y que el andamiaje tecnológico provee su solvencia, pero puede verse que esto es una cadena de nunca acabar un nuevo “invento tecnológico” tapa un hueco, para destapar otro (como dice el proverbio popular) es decir da solución a un problema, pero crea otro ,como prototipo lo vimos en la clase Introducción a la Antropología Lingüística, para subsanar la lejanía del maestro, existía la posibilidad de circunscribirnos al evento tecnológico y comunicativo de la clase tele presencial, delimitándonos al ámbito de micrófonos, cámara u ojo de la cámara y la red. Hasta ahí solucionamos bien el problema, pero ello conlleva a una nueva situación a nuevos dilemas, estar condicionados a la cámara no nos permite estar en el cara a cara cotidiano con los actores de la comunicación, un contacto visual o mirarse a los ojos, hay una limitación de movimientos es decir que los indicadores corporales y cinéticos se modifican o están condicionados según el medio como lo llamaría Erving Goffman la representación de la vida cotidiana, la vida se vuelve casi como una representación teatral frente a una cámara, un micrófono y varios espectadores. Otra situación de los elementos electrónicos, es que impactan de una u otra forma, tanto así que, hacen variar la actuación o lo que Duranti llama la “variación de los tipos de participación” (Duranti, 2002: 157) se ve que la gente participa más con el ánimo de hacer uso de los recursos que brinda la clase tele presencial.
Duranti dice que aunque por más que existan variedad de medios para comunicarnos (visuales y audio), no se puede remplazar el estar allí y ese no poder estar allí crea cierto Nivel de compromiso, el maestro no tiene el control visual completo del público a quien se dirige y en general no se sabe con exactitud si el video que se transmite es en vivo. En ese orden de ideas vemos la temporalidad de las imágenes; con un simple ejercicio de mirar la imagen y leerle los labios al maestro, se ve que llega primero el sonido y la representación corporal y gráfica o visual de la palabra dicha, llega aproximadamente un segundo después, aunque no es el gran inconveniente vemos la cuestión de la temporalidad comunicativa. Es decir estar inscritos a la ese tipo de estructura tecnológica nos acarrea el tener que comprender que estamos en un evento comunicativo mediado por la tecnología.

Qué pasa si la comunicación se fractura por el riesgo tecnológico , al principio debemos hacer una serie de ejercicios y establecer unas pautas previos para probar el funcionamiento comunicativo , las reglas para dar cierto orden al intercambio comunicativo, serian en nuestro caso: normalmente el maestro inicia hablando y para darle la palabra a un portavoz dice “cambio “ la cámara se enfoca en dicha persona que habla, si va a continuar intercambiando ideas dice “cambio” y para finalizar el discurso dice “cambio y fuera”, pero este tipo de eventos no permiten simultaneidad, ni dudas espontaneas, sino que se debe buscar el momento para interrumpir o pedir la palabra. Son reglas muy simples que en síntesis se cumplieron ,pero la pregunta que siempre estuvo latente es, ¿qué ocurre si la comunicación se rompe por el riesgo tecnológico[1]?, no es de sonar fatalistas, pero en un contexto como el que nombré al principio, donde los estadounidenses temían que los soviéticos se hubiesen tomado las comunicaciones para su utilidad, los riesgos tecnológicos son inminentes y ello es muestra que para la solución de una necesitad creada socialmente, se desencadena otro aprieto haciéndonos dependientes de ella (tecnología) hasta un cierto punto. Un riesgo inminente que podría haber ocurrido seria quedarnos sin luz o sin red y nos hubiésemos quedado sin el acceso a algunas de las 6 clases tele- presenciales de este semestre.
De esto se desencadena otra problemática, el acceso a determinados eventos comunicativos incorporados a este tipo de tecnología, en este caso teníamos acceso por ser estudiantes de este curso, pero dado el caso que un país no domine la tecnología, o no se posean los medios (logísticos, económicos, físicos, o técnicos) para acceder a ella, vemos entonces allí unas limitantes, es decir que la tecnología informacional es sustancialmente dirigida a los sectores que la puedan operar.
Hemos visto entonces las repercusiones de los cambios tecnológicos en la manera de comunicarlos, el leguaje y la educación. Pero el componente humano es el principal actor en estos tres eventos tecnología, lenguaje y cultura, donde sin su inventiva inspiración no podría darle solución a los retos.
REFERENCIAS
  • CASTELLS, Manuel. (2002). La era de la información: economía sociedad y cultura. Vol.1 La sociedad red. Editorial Alianza.
  • DURANTI, Alessandro (2002). Antropología Lingüística. Madrid. Cambridge University Press
  • ELSTER, Jon (1992). El cambio tecnológico: investigaciones sobre la racionalidad y la transformación social. Barcelona, España. Editorial Gedisa.


[1] sobre el tema de riesgo tecnológico se puede examinar La Sociedad Del Riesgo Global de Ulrich Beck.